viernes, 21 de abril de 2017

Carta al pasado

el eterno resplandor de una mente sin recuerdos


He intentado comunicarme contigo de cualquier forma, cerrando los ojos, desempolvando recuerdos, buscando fotos. Bastó con volver a escuchar la melodía de aquél momento para retroceder y volver a ti. Quiero decirte que te he echado de menos, que he extrañado el ruido que soltabas cuando me apretabas justo en ti. Que aún a lo lejos siento el olor de tu cansancio mezclado con el aroma de tu perfume natural, ese, del que siempre quería tener en mí.

Intenté buscarte en el pasado, pero olvidé que el pasado no tiene teléfono, no usa tecnología y es muy probable que no exista. Absurdamente esperé siempre a la misma hora por ti y nunca te vi. Canté una y mil veces la canción que tanto nos gustaba para llamar a la esencia de tu alma, creyendo ilusamente en el poder de la mente, en la telepatía. Creyendo por inocencia en tus promesas. Te busco para despedirme de ti y quizás esta es una muy buena excusa para desfogar aquello que callé por miedo a tu ira. Sí, miedo a ver tus gestos transformados y tus palabras más fuertes que cualquier bofetada. Pero no tiene caso decirlo ahora. Creo que algún día me cruzaré en algún lugar contigo y de nuevo sabré, aunque aún con un poco de necedad, que lo mejor fue dejar que busques aquello que no encontraste en mí.

Como todo cuento, deja una moraleja. La mía fue entender que amar a alguien no es lo necesario para tenerla por siempre, porque aun amándote a mi manera no fue la forma que tu querías ser amado. ¿Confuso verdad? Me llevó 286 días entenderlo y tragarlo como algo que no te agrada, con esfuerzo. Sin respirar y sin pensarlo. Te eché de menos muchos días, nos perdimos muchas celebraciones, muchos abrazos, mucho camino. Pero tú ya no estás, quizás tu cuerpo pero no ese encanto que me conquistó y aunque esta carta nunca la leerás, quiero que sepas algo. A pesar que suene un tanto soberbio, y es que, sé que yo conocí la mejor versión de ti.

Febrero 14'

martes, 18 de abril de 2017

Eleanor y Park

Eleanor y Park, Frases


Últimamente han llegado a mí, historias de personas que luego de años terminan separándose y entonces me pregunto: ¿no es el tiempo el que hace unir más a una pareja? Parece ser que no o por lo general, es un no. Luego pasa que, conoces a alguien y en pocos meses terminan siendo el uno para el otro. 

Entonces pensé que quizás he tenido de cerca al “amor de mi vida” en el paradero, bajando del tren, subiendo al bus o que tal vez he chocado con él cuando he estado distraída o quizás nos hemos mirado en una librería, posiblemente hasta está cerca de mí y aún no lo sabemos. Así de absurda es la vida, así de irónico resulta ser el amor. 


viernes, 14 de abril de 2017

Aire

semana santa, reflexiones, frases

Esperamos estar en silencio y solos, para encontrar esa parte que a veces se va y que en otras viene, no se trata de religiones, se trata de hacer las cosas bien. Estos días, pueden servir para reflexionar sobre aquello que olvidamos y que a veces hacemos sin querer. Para recordar lo importante que es perdonarnos, pero sobre todo perdonar, de reiniciarse, de conseguir lo que uno desea con humildad, sin olvidar a las personas que nos sostuvieron.

Es como hacer una pausa dentro de tanto ruido para acercarnos a aquellos que nos habíamos alejado, de ganarle al tiempo y decir esa palabra tan pequeña pero tan inmensa que puede hacer magia en el otro, decir todos los “te quiero”, “te extraño”, “gracias” y más pueden elevar los niveles de felicidad en los demás. La gratitud y la bondad, nos hacen ser seres luminosos, el encuentro con el ser divino nos da paz, al menos para mí, todo eso, significa tener fe.



martes, 4 de abril de 2017

Hilo Rojo

Hilo Rojo, Leyenda China, Leyenda de amor

Poco antes de despedirnos, le comenté sobre la leyenda China que asegura que las personas que están destinadas la una a la otra por siempre, nacen con un hilo rojo que une sus corazones, sin importar las circunstancias, distancias o problemas. Este hilo siempre los volverá a unir. Él me escuchó con detenimiento y me miró profundamente, aún sabiendo que no nos volveríamos a ver en mucho tiempo. De pronto, me cogió las manos juntándolas con las suyas y dijo: -Yo no sé si eso existe y si así fuera, nosotros no tenemos un hilo, tenemos una soga roja que jamás se romperá-. Nos abrazamos fuertemente con los corazones acelerados y me despedí con un beso en su frente. Ahora, después de muchos veranos, sigo esperando que esa leyenda de amor nos vuelva a juntar en algún lugar de la vida.