domingo, 19 de febrero de 2017

Mudanza

Her, Frases de Her, Separación

Cuando terminas una relación, cuando estás por separarte y llega el momento de empacar, no solo guardas con tus pertenencias, también te llevas los recuerdos, los sueños, los momentos, las risas, las lágrimas, las luchas. Recoges por cada sitio de la casa instantes de felicidad, ves en la mesa que ahora luce vacía a una familia almorzando con amor, no solo ves sillas, te ves a ti y a él, juntos por última vez. Al voltear por la cocina te sientes culpable por no haber aprendido a hacer su plato favorito y entonces te recuestas en los muebles y ves todo pasar en cámara lenta. Se obvian los problemas y solo quedan los motivos por los que hasta ese día llegaste.

Al terminar un hogar se rompe con promesas, con ataduras escondidas y se apaga poco a poco la voz que siempre solías escuchar. Por más que en el presente ya no exista un amor real, de esos que duran por siempre, el dolor te impulsa a detenerte para recoger con todo y para hacer un resumen de lo que fue tu vida en ese lugar. Al llegar el carro de mudanza intentas subir todo con rapidez para no sentir más el adiós en tus venas, entonces cuando solo falta la última caja y estás a punto de cerrar la puerta de la que fue tu casa, no cierras una puerta, cierras una etapa y como siempre pones llave, pero esta vez la dejas debajo y te vas.


viernes, 17 de febrero de 2017

14 de Febrero

primer beso, san valentín, frases de amor


Cuando no sabía casi nada sobre el “amor”, cada 14 de febrero me sentía triste porque siempre la pasaba “sola”. A los catorce años toda adolescente –o la mayoría- espera que el chico que le gusta la invite a salir o a comer algo, en mi caso para esas fechas “especiales” nunca pasó. Solo escuchaba como mis amigas me comentaban sobre los planes que tenían para ese día romántico. 

Llegó la fecha esperada por muchos y recuerdo que mi hermana tenía una cita, en casa solo quedamos mamá y yo, porque papá trabajaba ese día. Entonces la que me invitó a dar una vuelta fue mi madre. Acepté, pero en el camino esperaba que nadie viera que no había tenido una cita –sí, así de tonta era- Decidimos ir a comer y al entrar al restaurante vi a mi amiga con su enamorado, le dije a mami que ahí estaba mi compañera de clases y que iría a saludarla, pero antes de acercarme pude notar que ella estaba llorando y el chico que estaba junto a ella, miraba hacia otro lado como queriendo irse. De pronto, nuestras miradas chocaron y Lety se avergonzó, de enseguida se volteó e hizo como si no me hubiera visto. Sin insistir, seguí con mi madre y nos sentamos. 

Sin pensarlo, yo ya estaba más relajada y las risas entre nosotras iban y venían sin parar. –Tú amiga se está yendo hija, pero sola, parece que él muchacho la dejó- me dijo mi madre en lo que las dos volteábamos para ver si Lety necesitaba ayuda, salí de inmediato, pero ella ya se había subido a un carro. 
Al día siguiente le pregunté qué había pasado, y ella me contó tristemente que él había terminado con ella porque “ya no tenía tiempo para verla”. Al regresar a casa le agradecí a mi mamá por haber celebrado conmigo la amistad y el amor. Después de trece años sé qué realmente estas fechas simbólicas no importan, cuando tienes a tu lado alguien que le sume a tu nivel de felicidad.