domingo, 11 de diciembre de 2016

Estrellada

frases de amor, frases


Me negué por mucho tiempo a la idea del final, me resistí al adiós, al verdadero hasta nunca. Me envolví en una verdadera angustia sin darme cuenta que cada día me iba perdiendo a mí misma. Sin llevar la cuenta del tiempo que pasaba en ese vicio, me encontré parada entre los últimos días del año y casi vacía. Cuando por fin reflexioné hasta qué punto me estaba afligiendo y oponiéndome a la separación, vino a mi mente como una ola todos los momentos junto a él. Me tumbé al ver hasta que límite había llegado nuestra relación; me veía con cinco años menos y cinco años atrás colgando entre su cuello y su hombro intentado alcanzarlo para besarlo, mientras que él sonreía al sentirse amado.
Y así fue que llena de dolor e impotencia, opté por aceptar que no había mejor solución que partir cada uno por su camino –como hace tiempo tuvo que suceder-. No existían palabras para describir cómo es que se siente cuando te das cuenta con certeza que se acabó el amor, que ya nunca más existirán ese par de chicos que se amaban y se apoyaban el uno al otro. Era como si de pronto te dijeran que la persona que amaste durante años ya nunca más la volverás a ver y que posiblemente lo vuelvas a tratar pero literalmente, siendo otro, siendo otros. Siempre he pensado que estar enamorado te hace comportar con la otra persona de una manera única, que hasta pronunciar su nombre se hace de una manera diferente. Y como dicen por ahí: “cuando te aman se nota pero cuando ya no se nota aún más”. Quizás lo que cuesta más, lo que toma más tiempo –en mi caso- me demandó demasiados días casi infinitos para entender que s-e-a-c-a-b-o el amor, creía qué –ilusamente-  los meses traerían nuevos amaneceres, pero no fue así. Luego de todo, caigo en la cuenta que en vez de llegar a la orilla casi sin respiración, es mejor saltar del barco en cuento intuyas que se está hundiendo, porque puede que termines ahogada.