lunes, 23 de junio de 2014

Descanso y un café

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Hay momentos que es necesario ausentarse para encontrarse con uno mismo y sentir la paz mental que el alma necesita.


jueves, 19 de junio de 2014

No me llama

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Te pasas el día esperando esa bendita llamada y cada paso que das lo haces mirando a ese aparato que por ese instante tiene poder en ti, quisieras que timbre y que al contestar sea aquella persona que para rondando en  cabeza. 
Al darte cuenta que no timbra ni para que te vendan algo, te llamas ti misma o le dices a una amiga que lo haga para confirmar que el teléfono no esté descompuesto. Y efectivamente ni está malogrado, ni se le perdió tu número, ni le trago la tierra, ni está enfermo(a). Solo es que, mientras tú andabas esperando, esa persona andaba haciendo llamadas a mil personas pero menos a ti y ¿sabes? Ni siquiera se le cruzó por la mente hacerlo. Luego que ya estás cansada de estar merodeando al aparato de la tortura, te resignas después de llegar la noche y entiendes que no te llamó. Si en caso te dijo que lo haría o esperaste que luego de una “gran cita” te dijera al menos  -¿hola llegaste bien? – invertiste tu tiempo en algo banal, en algo que no tiene forma y muy probable ni lo tendrá. 
Es que luego de seguir esperando la casualidad de tu vida y la más grande, llegas a entender que lo que no nace no crece. 
No inventes una historia de amor que aún no ha comenzado, ni sigas teniéndole fe a algo que no ves. Porque en el amor solo debes de creer en algo que dicen las abuelitas y que muy pronto lo dirás tú: “las palabras se las lleva el viento”. Bien dicen que la vida es como una obra de teatro, por eso, entendamos que mientras existan más palabras y menos actos, esa función  no tendrá un buen fin. 


miércoles, 18 de junio de 2014

Fin

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Tenía una ligera sospecha que era la última vez que nos dábamos de orgullosos y jugábamos a irnos para siempre. Sin darnos cuenta que ese era el final. Nuestro fin. Y no pude decirle que, aunque no fue lo que esperé, fue lo que en ese momento necesité. 




miércoles, 11 de junio de 2014

¿Es fácil perdonar?

Los humanos somos poderosos tenemos el poder de dañar. Pero también de sanar.
Digo que todos somos poderosos y he entendido que es así. Es como si no lo supiéramos y quizás por eso no sabemos utilizar ese poder.  A veces cuando nos envolvemos en nuestros “monstruos internos” la ira toma lugar y dice palabras para destruir. Sin querer pero destruimos a quien se lo decimos.
Y la persona a quien se las decimos queda “destruida” literalmente por nuestras palabras ametralladoras. Algunos de los “destructores” con el pasar del tiempo regresan en busca de la retracción, de la rectificación con la palabra mágica y con un tono de voz especial: el perdón.

¿Es fácil perdonar? No, así como aún no existe una máquina para olvidar. Pero todo es un proceso, una dinámica. También depende del tamaño de la destrucción verbal o hecha en acción.

Hace poco escuché en un taller de meditación BrahmaKumaris que para llegar al perdón se pasa por etapas y el tiempo depende de cada persona.

Lo podemos ver mejor en éste gráfico:

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Es necesario también perdonarnos a nosotros mismos para poder hacerlo con los demás. Además recordemos que nadie sabe cuándo nos tocará  pedir a alguien ese acto tan importante. Tenemos el poder de controlar lo que decimos  y hacemos, escuchemos nuestra voz interior. Nadie sabe qué pasará mañana, por eso hay que tener tino para hacer y decir las cosas hoy. Porque son esos recuerdos y momentos los que dejaremos a los demás. 




domingo, 8 de junio de 2014

Placer de leer


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Clemencia necesitaba una noche placentera. Hace mucho que había perdido el deseo por lo misterioso. Ella quería compañía, le urgía sentirse llena para desfogarse. La esperaba el remedio más efectivo y rápido, listo para que Clemencia lo consuma. Tan dispuesto y voluntarioso. Lo cogió entusiasmada, con las manos llenas de pintura con la que había dibujado unos trazos extraños, se colocó sus pequeños anteojos y fue veloz. Disfrutó de la noche del sábado como hace mucho no lo hacía, entre el silencio nocturno y su voz. Clemencia se desveló junto a su mejor y fiel compañero, su libro.