sábado, 6 de julio de 2013

De los demás

sesion familiar, erase una vez asi



Los vi entrar y vi a la familia perfecta.
La sesión se iba dando entre risas y cariños, clásico en toda familia.
Entre todas las posturas para encontrar la mejor, les toco la de los padres juntos y los hijos alrededor y fue ahí donde el incomodo momento se desató.
Una de las hijas dijo: “están separados”. El silencio fueron microsegundos y  con disimulo, se paso a otras posturas familiares. Mientras ellos seguían, yo pensaba en lo que había pasado. Eran unos hijos aparentemente felices, afectuosos con sus padres, supongo yo, que todo ese amor innato viene de casa. Las chicas abrazaban a su papa, los varones a su madre.

El amor era lo que más resaltaba en esas fotografías, en la manera del abrazo que quedará para siempre cada vez que vean el retrato.
Nunca sabré porque los padres se separaron, no me sorprenden las separaciones. O de repente si, a veces me cuestiono, porque luego de haber tenido muchos hijos, muchos momentos el amor se desvanece. Fuera de eso, lo que llamó más mi atención, fue ver que los padres en la sesión familiar a pesar de estar separados, sólo por ese amor inmenso hacia sus hijos, aceptaron la propuesta de retratar su presente aunque el pasado haya sido otro.

Por momentos vi en ellos ciertos chispazos de intercambio de breves palabras y sonrisas tímidas. Cuando ingreso esa familia al estudio vi ingresar a la "clásica familia perfecta" por lo unidos que los sentí y esa vibra tan motivadora. Al término de la sesión, los vi salir a todos muy conformes y sobre todo con un recuerdo más para agregar a su historia, tanto los  hijos como de los ex esposos.

El amor de los padres a veces es más fuerte que el motivo de la separación, aceptaron sonreír todos juntos capturando un momento feliz, quizás, como uno de aquellos que tuvieron alguna vez.