sábado, 21 de abril de 2018

Mudanza

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Llegó el momento de partir del lugar que me acogió durante un año. Empacar y embalar cada caja, fue realmente como guardar en cada una, un recuerdo. Cuando alguien se muda, puede que ingrese a vivir sola, pero al irse, se va cargada de un montón de cosas que necesariamente no son tangibles. Vivir sola por primera vez fue la medicina que necesitaba para calmar con toda ansiedad que me aquejaba. 

En la soledad aprendí más que con cualquiera. Fueron esas paredes que me acompañaron en mis días felices, en los de crisis, pero sobretodo, en donde hallé paz.

Antes de irme y entregar las llaves, contemplé por última vez ese olor que se identificaba al entrar, abracé a los muros en mi mente y suspiré al saber que por fin me había encontrado. En la soledad fue en donde realmente me conocí y también donde me di cuenta a quiénes tenía a mi lado. Cerré la puerta de la que por más de 365 días fue mi hogar pero por siempre, esa etapa de mi vida se quedará en la calle de la casa verde. 🍃

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