jueves, 1 de febrero de 2018

La noche estrellada

van gogh, la noche estrellada



Ayer caminé mucho, más de lo normal. Salía de una reunión entre amigas y luego que muchas comentaran sus 'desamores', yo solo atiné a escuchar. Más tarde, entre el impulso y la emoción del momento, llamé al pasado.

Sin el ánimo de querer retomar algo con él, mi mala costumbre o idea de intentar cerrar las cosas, de hablarlas, de mirar a los ojos y abrir el corazón con la verdad en las manos, me hicieron tener una experiencia que me dejó un gran mensaje. A pesar que luego me arrepentí, más tarde entendí que aunque no siempre recibimos lo que esperamos, siempre aprendemos, hasta de las malas experiencias.

Aproveché la luz natural de la luna, disfruté contemplar el cielo azul y de la tranquilidad de la noche. Sabía que era justo ahí, donde encontraría las respuestas a lo que en ese momento me aquejaba.

Hice lo que desde hace un tiempo debí cerrar, guardé lo mejor de aquél chico que compartió un periodo en mi vida lleno de cambios, con muchos recuerdos de por medio, me expliqué a mi misma que aunque él no haya sentido algo real, quizás los amores pasajeros llegan para hacernos valorar al verdadero amor real. Quizás en principio, duele aceptar que el idealizar a alguien, trae sorpresas inesperadas pero, lo importante es tener la capacidad de remover entre el pasado y el presente para salvarnos del rencor.

Sé cuánta luz di en su vida, sé cuanta mentira habitó en su interior, cuánta mentira hay aún, pero cuando abres caminos de luz para otros, te estás abriendo un camino de luz a ti misma. Hay personas que se cruzan en nuestro camino con tiempo de caducidad, para hacernos valorar a otras, a aquellos que aún viendo la peor versión de ti, deciden luchar por permanecer a tu lado. La tranquilidad y la paz, no se negocian. Todo lo que se haga con el corazón con amor regresa.

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