domingo, 31 de julio de 2016

Cartas viejas

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Debajo de la cama guardo muy secretamente una caja llena de cartas, que me sirven para recordar lo que a veces olvido. Son varias las veces que me encuentro con frases como “eres especial” “me agrada conversar contigo” o “te espero a la salida” y más cosas que los hombres dicen para conquistar. 

Frases o halagos que con el pasar del tiempo esperas escucharlas más a menudo, pero solo las personas que realmente lo sienten, las expresan. Ahora comparo las dos realidades, la de mi pasado adolescente y la de mi presente adulto. Y claramente puede notar la falta de credibilidad que le tengo a cada carta escrita a mano, a pesar que valoro esos detalles por el tiempo que se invierte, ahora sé que cada letra que plasmaron con tinta en su lucha por estar junto a mí, nunca se transformaron en acciones. 

Es por eso que, ahora, hoy, no espero cartas, ni mensajes, ni regalos, ni halagos de nadie para estar bien o mejor. Solo espero tener la mente equilibrada para qué, cuando llegue la persona para mí, pueda interpretas sus más mínimos actos de amor sin necesidad de cartas con letras congeladas.




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