jueves, 22 de enero de 2015

Diario de lucia | Enero 15’

maleta vintage, baul de los recuerdos, recuerdos de un ex

Después de un tiempo me albergó el deseo de saber de él y de su presente. Busqué cualquier excusa para llamar su atención y en vista que sabía que era inútil opté por mi desfogue favorito: remover sentimientos.

Fui en busca de la bolsa del recuerdo. Esa bolsa cruel y cursi que está llena de momentos, de objetos inanimados que un día di vida, de papeles escritos por él, con promesas truncas y planes fallidos, esa bolsa con fotografías  felices y del amor con sabor a pasado. 

Allí estaba yo otra vez alcahuete diario, tan patética y con ganas de gritarle a la cara (aunque fue a su foto) con los ojos fijos y sonriéndome iba diciéndole una a una todas las cosas que quedaron pendientes, expectorando los residuos de este amor. Porque ya sabes que esa es mi terapia, que resulta más que ir en busca del mejor consejero del planeta.

Una vez que boté palabras llenas de reclamo y con algo de amor, sentí un placer inexplicable haber liberado de mí el agua que contuve estos meses desde nuestra ruptura. Pero en cada desfogue junto a la bolsa de los recuerdos siento que algo más libero, que encuentro respuestas para esas mínimas preguntas que aún quedan. Donde hubo tanta felicidad ahora sólo hay dos extraños con recuerdos en común. Es verdad que el rencor le ganó al amor, pero esta bolsa significa el museo de la representación de una historia romántica con algo de tragedia. A veces necesitamos revisar el pasado como una guía hacía el futuro.
Cierro tus páginas muy al estilo de Manuel Scorza “Óyeme en dónde estés por esta herida no sale sólo sangre: me salgo yo.”




Un abrazo del tamaño del cielo.



Martes trece. 







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