jueves, 14 de agosto de 2014

Cuando miro al cielo

A WALK TO REMEMBER, cuando miro al cielo, historias de cancer, erase una vez


Era una tarde mojada, triste y lodosa. El peor día libre que se le pueda dar a alguien que pasa ocho horas sentada frente a un computador intentando alegrar al resto.
La extrovertida muchacha de cabellos alborotados y dientes afilados, aprovechó el día para hacerse los despistajes femeninos anuales. Al terminar  sus exámenes, salió casi corriendo dispuesta a disfrutar de las pocas horas que restaban del día húmedo del invierno.

Y allí estaba él, tan perfecto para ella y tan cursi para el resto. Abrió los brazos como si fuera a recibir un premio inmenso, en cambio, sabía que recibiría un fuerte apretón que completaría el momento romántico.

Paula siempre buscaba imponer diferencia y algo único en todo lo que hacía, con August no sería la excepción. Inventó juegos infantiles, personajes imaginarios, bromas que sólo ellos podían entender, casi y crearon su propio idioma. Era mágico, era algo así como su media naranja. Su media vida.

-Quiero que sepas que tú le das el sentido a mi vida- estaba escrito en un papel de forma agresiva y con tinta azul, August le entregó en secreto a Paula tornando todo aún más cursi. Los dos eran como recién enamorados a pocas horas de haberse dado el sí. Sin embargo, ellos ya tenían cuatro años, tiempo que aprovechaban para  cantar por las calles canciones que parecía que hubiera sido escrita para ellos, en cada oportunidad, se detenían para darse un beso y mirarse a los ojos. Así de fantástico era su amor.

Pasaron los dos días de espera para que Paula recogiera el resultado de los exámenes tan incomodos que a ella le parecía, pero sabía que eran importantes.

August como siempre, la esperó como todas las noches en la esquina de costumbre con algún detalle para alegrar a su extraña Paula. Ella siempre hacia caso a su intuición y le entregó un papel pequeño mal cortado que decía en letras pequeñas y algo movidas –Gracias por darme tanta alegría mi August. Te amaré siempre, así yo me vaya primero, pero ya sabes ‘chanchi’ a la gente buena siempre le toca la galleta con cremita, te amo. Paula.-


August sonrió con asombro y duda, al ver los ojos de Paula éstos estaban igual de mojados que las veredas, llenas de agua, sosteniendo a la vez en su mano sus frustrados resultados de su chequeo femenino. Se abrazaron fuerte como si ella fuera a partir en ese instante, fue el apretón más intenso que pudieron darse. Todo quedó inundado de silencio y sólo quedaron ellos en medio de la avenida que August suele pasar siempre para recordar los lugares que formaron parte de su historia con la mujer que le dio mucha felicidad.


2 comentarios:

  1. Pareciese que la vida conspirara contra el amor. No una, no dos, ni tres, ni cuatro... Son pocos lo que tienen ese privilegio. No, me retracto; son muchos los que tienen ese privilegios, pero son pocos los que pueden conservarlo concretamente.

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    1. Pienso lo mismo, son o somos pocos los que podemos conversar esa oportunidad.

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