domingo, 8 de junio de 2014

Placer de leer


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Clemencia necesitaba una noche placentera. Hace mucho que había perdido el deseo por lo misterioso. Ella quería compañía, le urgía sentirse llena para desfogarse. La esperaba el remedio más efectivo y rápido, listo para que Clemencia lo consuma. Tan dispuesto y voluntarioso. Lo cogió entusiasmada, con las manos llenas de pintura con la que había dibujado unos trazos extraños, se colocó sus pequeños anteojos y fue veloz. Disfrutó de la noche del sábado como hace mucho no lo hacía, entre el silencio nocturno y su voz. Clemencia se desveló junto a su mejor y fiel compañero, su libro.

2 comentarios:

  1. genial Julia!!! me gusta como escribes.

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  2. Quisiera conocer una mujer como Clemencia.

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