jueves, 19 de junio de 2014

No me llama

no me llama, porque no me llama, simplemente no te quiere, erase una vez asi, erase una vez

Te pasas el día esperando esa bendita llamada y cada paso que das lo haces mirando a ese aparato que por ese instante tiene poder en ti, quisieras que timbre y que al contestar sea aquella persona que para rondando en  cabeza. 
Al darte cuenta que no timbra ni para que te vendan algo, te llamas ti misma o le dices a una amiga que lo haga para confirmar que el teléfono no esté descompuesto. Y efectivamente ni está malogrado, ni se le perdió tu número, ni le trago la tierra, ni está enfermo(a). Solo es que, mientras tú andabas esperando, esa persona andaba haciendo llamadas a mil personas pero menos a ti y ¿sabes? Ni siquiera se le cruzó por la mente hacerlo. Luego que ya estás cansada de estar merodeando al aparato de la tortura, te resignas después de llegar la noche y entiendes que no te llamó. Si en caso te dijo que lo haría o esperaste que luego de una “gran cita” te dijera al menos  -¿hola llegaste bien? – invertiste tu tiempo en algo banal, en algo que no tiene forma y muy probable ni lo tendrá. 
Es que luego de seguir esperando la casualidad de tu vida y la más grande, llegas a entender que lo que no nace no crece. 
No inventes una historia de amor que aún no ha comenzado, ni sigas teniéndole fe a algo que no ves. Porque en el amor solo debes de creer en algo que dicen las abuelitas y que muy pronto lo dirás tú: “las palabras se las lleva el viento”. Bien dicen que la vida es como una obra de teatro, por eso, entendamos que mientras existan más palabras y menos actos, esa función  no tendrá un buen fin. 


1 comentario:

  1. Las palabras se las lleva el viento eso es cierto, esa película hacer reflexionar mucho a acerca de lo patéticas que podemos ser a veces.

    ResponderEliminar