domingo, 20 de octubre de 2013

La barbie dormilona

barbie dormilona, julia zavala, erase una vez asi, blog erase una vez asi, extraño ser niño

De niños nuestros problemas solían ser más fáciles. Más simples.
Las ganas de coleccionar barbies para mí era el afán del momento. La Barbie que dormía por fin la tuve, tenía que hacerla dormir echándole unas gotitas a los ojos, así fueron todas las noches, íbamos a dormir juntas. De pronto, una mañana de mi infancia, desperté y vi que mi muñeca no despertó. No abría los ojos. Entonces me preocupe, sus ojos quedaron azules, cerrados. Recuerdo que me sentí mal porque no sabía que había hecho mal y la principal función de mi juego nocturno había terminado porque ya no había a quien hacerle cerrar los ojos.

Hoy la volví a ver allí entre mis pocos peluches, pero los más especiales.
 La Barbie despeinada y añeja que sigue con los ojos cerrados porque no los volvió a abrir.
Entonces comparé, quizás absurdamente, la preocupación de mi niñez con las de ahora y por esos minutos quise volver a sentir esa grandísima preocupación infantil e inocente y escapar de mis preocupaciones de adulto.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario