martes, 18 de diciembre de 2012

Viajera: la distancia es la prueba de lo que realmente es fuerte.


Soy el ave que busca hacer sus alas para que nadie las corte.
Soy el ave que puede volar y siente paz.
parque carteret, new jersey, erase una vez asi


Cuando el cuerpo se aleja del alma, se aleja lo más hermoso: la vida.

Algunos cambios bloquean parte de la mente y si ya no encuentras lo de siempre en el mismo lugar se tiene que buscar otro nuevo para poder seguir.

El viaje modificó mi rutina. Antes llegaba del trabajo a casa con una nueva historia para contarla en el blog y la acompañaba con una fotografía. Pero de pronto todo cambio: el tiempo, el horario, el clima, mi ambiente, mi lugar.

Era momento de volver a empezar mi propio territorio en uno nuevo. Entonces una nueva aventura había comenzado. Estaba fuera de casa. Extrañaba a mamá y sus desayunos por la mañana. Despertar muchas veces con sus gritos diciendo mi nombre en forma especial, como sólo ella lo sabia decir.

Hacía falta escuchar antes de salir de casa las advertencias de mi hermana sin que yo se las pidiera y sus bromas que le hacía repetir una y otra vez para volver a carcajearme como lo solía hacer.
Así como las veces infinitas que mi padre me hacía reír sin que él lo planeara, esa chispa innata en él, me hizo y me hace falta.

Los primeros días como todos los cambios fueron difíciles. Se echa de menos hasta lo más mínimo. Hasta aquello que antes no le tomaba mucha importancia. 
Uno de los primeros días de haber llegado de viaje salí a trabajar y regresé casi como a la misma hora que solía llegar en Perú. Entonces, toque y entré, de pronto, sentí la ausencia de algo, alguien no me movió la cola y no me ladró queriendo que le juegue. Dino no estaba aquí conmigo y tampoco Mila ni Kimi, ni los demás perritos que tenemos en casa.  Fue un motivo más para encerrarme en mi misma y meditar.
Necesitaba caminar y despejarme.  Estaba fuera de casa, lejos de mi familia, de mis amigos, de mis pequeños amigos los perros. Pero tenía aquí también parte de mi familia, las noches de conversación y desahogo con mis tías me ayudó.


parque carteret, new jersey, erase una vez asi

De suerte, regresaba caminando del trabajo a casa. Rápidamente le tome cariño a ese camino a pesar del frio. Miraba el cielo muy despejado, podía ver las estrellas, lo que  más me gusta. Encontré una forma de reflexionar ante mi nueva rutina.
Llegó diciembre. Al ver adornos de navidad y luces de colores por las noches decorando las casas, me recordaba mis momentos navideños en Perú. 
Entonces busqué lo mismo en la casa donde ahora estoy. Vivir con parte de mi familia, mis tías, tíos y primos me hicieron sentir, no lo mismo, pero si algo muy similar al ambiente de mi hogar. Hablar y ver a mi familia, así sea por medio de una computadora, hace menos difícil estar lejos de ellos y dormir tranquila se hace más fácil.
Los cambios ayudan de mucho, siempre y cuando se saque provecho de aquello. Se aprende de todo. De lo bueno, de lo malo, pero siempre queda algo en la mente. 
Cada acto que hagas te deja un mensaje, así como las personas que conoces. Entendí y entiendo cada día que a pesar que muchas veces extraño las largas conversaciones con mi mamá, este momento es para dejar que mis alas tomen vuelo.

Me voy acostumbrando a hacer todo eso que hacia mi mami por mí. Es lógico que recuerde sus atenciones y me hacen valorarlas aún más. Al llegar la noche algunas veces pienso en el momento que regrese a casa y de sólo imaginarlo me emociona todas las escenas que se dibujan en mi cabeza. Si de imaginarlo ya es hermoso, cuando suceda será mejor.
No hay nada más lindo que encontrar el verdadero significado de estar solo. 
Que realmente no es estar solo. Cuando se llega al nivel de encontrarse con uno mismo, conocerse y valorarse. Se puede decir que hemos llegado al punto de vernos realmente frente al espejo.
Hay momentos donde la nostalgia puede más, pero cuando recuerdo el porqué de mi viaje y de lo que quiero lograr, hay algo que se repite en mi cabeza: “la distancia es la prueba de lo que realmente es fuerte”.

Diciembre 06 “Escuchar música de navidad hace en mí esa sensación de reflexión y eso me gusta. Porque sé que en ese momento es donde la mente y el corazón se hace más fuerte.”

1 comentario:

  1. Pasé por algo similar hace un buen tiempo. Se lo que sentiste... suerte.

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